sábado, 3 de septiembre de 2011


Iniciado por Leolfredo Ver Mensaje

No estoy de acuerdo. De esos que llamas "masa de canis y cazurros" pueden salir cosas muy positivas si se consigue su favor y alinearlos en una dirección común, positiva para todos.

De hecho, el Imperio se construyó en una época en que los astros y los canis se alinearon creando una simbiosis imbatible durante unas cuántas décadas.


Así es, pero desgraciadamente en nuestra historia se pueden encontrar también muchos otros ejemplos de cómo unos pocos consiguieron alinearlos en una dirección común, pero sólo positiva, finalmente, para uno o unos pocos. Por no señalar la clave de que muchos de esos resultados (si no, casi todos), incluso correctamente encauzados, finalmente fueron a parar a beneficio de inventario de cuatro gatos oportunistas o personal ambicioso sin ningún tipo de escrúpulo.

Ahora que estamos bajo la lenta agonía de otra restauración borbónica y comprobamos los resultados históricos de sus reinados (con la entrada de cada nuevo Borbón perdemos territorio, el pueblo transcurrido un tiempo de largo plazo es empobrecido, se instaura una camarilla o grupito alrededor del monarca parásito, etc, etc) quisiera que recordáramos, las que a mi modesto entender constituyen algunas "similitudes" vergonzantes con el reinado de Fernando VII y nuestro actual monarca.

En especial, la imágen ínclita del susodicho subido a un carro, todo contento, afirmando aquello de "sigamos la senda de la Constitución y yo el primero" (perdónenme si yerro en la cita, pero mis neuronas se niegan a trabajar más para mí), y todo el pueblo tirando del carro con sus manos, recalco esto, con sus manitas al haber desaparecido una gran mayoría de animales de carga después de la Guerra de Independencia frente a la invasión napoleónica. Imágen que a mí y a otras amistades se nos vino a la cabeza, después de escuchar el mensaje navideño pasado (2010) de D. Juan Carlos afirmando que "todos" debíamos de esforzarnos, en fín, arrimar el hombro para salir de la crisis

De aquél "sigamos", hemos pasado al actual "sigamos la senda de la Democracia" juancarlista. Del vaciamiento, destrozo, persecución, oposición y rechazo a la constitución que supuso el reinado fernandino, podemos comprobar pasados treinta y tanto años de reinado juancarlista la desaparición real de la democracia en España. Gran oportunidad histórica perdida para instaurarla. Uno de los mayores éxitos de este Borbón y la camarilla o chusma política que le rodea y le adora es haber logrado convencer a casi toda la población española de que vive en una democracia. Sin separación de los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) que diría Montesquieu, sin consultas populares alguna sobre la voluntad o la opinión del pueblo en tema alguno (salvo contadas excepciones), estamos ante una mera apariencia formal de democracia. Existe un sólo poder, omnímodo, con 3 funciones diferentes (legislativa, ejecutiva y judicial)

Al huevo (imágen de la democracia), se le ha vaciado todo su contenido y queda esa cáscara, inerme que cumple la función fantástica de pantalla, detrás de la que la partitocracia cleptómana (camarilla) que padecemos ha instaurado y extendido a todas las capas sociales la lacra de la corrupción. Todo ello bajo el reinado de este Borbón, por supuesto.

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Viendo los datos del mes de agosto de las bajas de las afiliaciones a la Seguridad Social:

El verano de 2011, peor que el de 2010 para el empleo - Libre Mercado

Y, de antemano, considerando que tales datos no reflejan con mucho la realidad laboral española, ya que mucha gente está trabajando sin contrato legal alguno, por lo que ni siquiera fueron dados de alta ni afiliados a la Seguridad Social, es obvio que nos espera el último millón de parados más.

Estos cientos de miles de trabajadores que engrosarán nuestras abultadas listas de paro, van a constituir el último millón de parados más amargo (si cabe acáso tal adjetivo) que tengamos. Las cifras van a alcanzar el 30% de paro real de toda nuestra población activa.

Espeluznante: el paro está extendiendo y extenderá la miseria por toda nuestra geografía. Como en el chiste de los dos obreros que están en las torres de Chamartín y uno por accidente cae por el hueco de la escalera, el otro obrero le pregunta "¡¡¡Paco ¿qué tal estás?!!! y el otro le responde ¡¡¡De momento, bien, cuando llegue al suelo ya te contaré".

Estamos aproximandonos a ese "suelo", pero todavía no hemos "llegado" o "chocado" con él. ¿Supondrá un shock, devendrá en un posterior estallido social?

En primer lugar, quiero señalar lo que a todos luces, debe ser un marco de referencia para todos nosotros que debemos ser capaces de conocer la realidad, describirla, sin despegarnos ni un milímetro de ella: al "todo vale", al relativismo de toda conducta mala, le han seguido los efectos del mal (que siempre es personal, individual, causado por unos determinados individuos), entre ellos la ruina económica (por el robo y saqueo de éstos). Después del declive económico, de la deflación, le sigue la debacle social.

La tenemos en ciernes, mirando alrededor nuestro. Aumentan las depresiones, las angustias, la delincuencia (y como "nuevo" fenómeno, robar comida en supermercados o tiendas, para alimentarse; en fín, lo que se conocía hace décadas por el denominado "robar gallinas").

¿Qué es necesario para que prenda la mecha? Seguirá la sumisión. Lo que sucede es que cuando las cosas se pongan realmente mal, como diría don Salvador de Madariaga, aparecerá nuestro carácter, nuestro volkgeist: LA PASION. Aguantamos carros con carretas, ni protestamos, maldecimos y cuando ya otros pueblos, su sociedad, habría protestado, votado y cambiado las cosas varias veces, nosotros seguimos erre que erre españoleando, aguantando, mareando la perdiz... hasta que ¡ojo!, salta y entra en juego la pasión. Don Salvador afirmaba que es lo que caracteriza a los españoles, a diferencia de los franceses e ingleses. Eso y la navaja. No la navaja de Ockham. No el análisis contínuo de la realidad.

Ya existen barrios "frontera" en nuestras ciudades: Madrid, Barcelona, Sevilla, Bilbao. Altas tasas de paro, delincuencia, suicidios, pobreza. Cada vez, con más frecuencia, empiezan los altercados: peleas entre grupos "étnicos", todo según los Mass Mierda obedece única y exclusivamente a la delincuencia: ajustes de cuentas, robos, droga, etc.

El caldo de cultivo se extiende. Algunas ranas se han cocido en el caldero. Este empieza a ser un mundo posible mucho peor y aquí sí que hay saltos. En la naturaleza hay saltos bruscos. También en la naturaleza humana. También en la sociedad.

Mi opinión, en contra de muchos mixtificadores, de muchos mete-miedo profesionales al servicio de la chusma política, es que ya se ha encendido la luz roja. Hay mucha gente que ha perdido, y está perdiendo casi todo. También hay mucha gente que no tiene nada que perder. Se dan ya condiciones para estallidos sociales, primeramente fragmentarios, laborales, de determinados barrios o zonas con un 60% o más de paro.

Al declive demográfico que padecemos, se vá unir la emigración interior (de zonas sin trabajo a ciudades, por eso de que hay "más oportunidades") y nuestra emigración al exterior (y no precisamente por las becas erasmus).

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Muchas gracias a todos por vuestras aportaciones y soportarme estas parrafadas.

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